El niño Escorpio

Aunque todavía no esté en condiciones de expresarlo o mostrarlo claramente, el niño Escorpio tiene el don de probar todo lo que toca, ve, se le ofrece o se le presenta. Lo que en él podríamos atribuir a los sueños, es en realidad la manifestación de una psique en estado de alerta permanente.
Calibra, juzga, sondea, provoca. Tanto está tranquilo y misterioso, como es la víctima de sus impulsos que pueden llevarle muy lejos, incluso demasiado lejos, pues siempre tiene curiosidad para saber hasta dónde puede llegar. Las prohibiciones no bastarán para frenarle ni inhibirle, ya que le gustan los desafíos e incluso, en cierta forma, le estimulan.
Instintivamente, sabe que nunca hay que fiarse de las apariencias, que siempre hay algo escondido que se debe ver, comprender, encontrar o cambiar.
Más orgulloso y posesivo de lo que aparenta, la mentira y la traición le hieren profundamente. Desde muy pronto, le desbordan sus pasiones, impulsos y repulsas.
Ayúdale de forma constructiva a canalizar sus energías instintivas y esenciales para que pueda lanzarse a las profundidades de la vida, encontrar la perla rara y comprender que no puede vivir o ser como todo el mundo.

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