Compatibilidad de Leo con Escorpio

Dos signos de elementos no afines, Fuego y Agua. La de Leo y Escorpio es una relación entre dos signos fijos y orgullosos, sujetos a los condicionamientos de su propio carácter, de alto impacto y contrastes fuertes como luz-oscuridad, afuera-adentro, altura-hondura, donde Leo se muestra y expone, y Escorpio se esconde para que no lo vean. Cuando la emocionalidad entre ellos circula por carriles de expresión básica, el encuentro se parece a un atardecer con tormenta en el horizonte y alerta meteorológico; se siente la amenaza en el ambiente, de atmósfera densa y alta tensión. De esta manera, manifiestan sus diferencias con énfasis, Escorpio pretende controlar a Leo, que solo se interesa en su mundo, sin prestarle atención. Ya sus elementos, el agua y el fuego anuncian conflictos cuando no logran equilibrarse; así Escorpio diluye con críticas los proyectos de Leo, pero éste insiste hasta demostrarle que puede solo, subestimando la mirada controladora de la totalidad que tiene Escorpio desde las sombras. En sus vínculos íntimos sienten pasiones que se encienden con facilidad y pueden quemar etapas con tal de satisfacer sus deseos. Tienen encontrados sentimientos cuando de lealtad se habla; Leo se ofende ante los desprecios de Escorpio, y éste se siente traicionado ante su manera egoísta de vivir todo. Pasan media vida sacando chispas cada vez que se acercan. En ese nivel, no logran encontrar puntos donde ceder, y acercarse con afecto.
Ambos ven todo. Escorpio aun en la oscuridad, con sus antenas perceptivas y psíquicas, Leo por la luz que hereda del rey Sol, y por su natural gusto por la claridad que puede traducir en conciencia.
Así, el aprendizaje mutuo tiene que ver con la mirada, y en eso radica el secreto de que se lleven bien, y reconozcan que los contrastes también les pueden servir para aprender a crear juntos, obras y transformaciones para mostrar a otros, tanto como un estilo de relación perdurable. En la relación a largo plazo, son signos que van a estar siempre alertas, atentos, y que necesitan aprender a hacer constantes ajustes, ya sea porque Leo sobrepasa los controles escorpianos, o porque Escorpio intenta apagar el exceso de centralidad leonino. Es perentorio en ellos atender esta premisa, para también controlar el control que ejerce cada uno sobre el otro, para que la energía fluya con mayor libertad. Así, aprovechan lo que Leo emite, y Escorpio absorbe y transforma, para dar vitalidad a lo que tocan, sin temor a las profundidades oscuras y abismales, donde radica la fuerza pulsional, antigua, llena de recursos, que aguarda ser descubierta y utilizada para beneficio de ambos y de todos. Leo aprende de Escorpio a ir a lo hondo, y Escorpio a echar luz en las sombras, generando vínculos de alta fusión, donde pueden balancear sus extremos, acercarse y reconciliarse, domesticar las asperezas, superar tabúes o descubrir lo oculto, el misterio que los atrae. Aprenden a hacer correlatos, crean metáforas, y se sobreponen a sus conflictivas, viendo lo que antes no podían ver, y sus encuentros se tornan afectivos, nutrientes, ambos tienen lo que el otro necesita, para que ninguno permanezca en extremos absolutistas.
La tensión entre estos dos signos puede anular voluntades, o potenciar creaciones y grandes cambios. En este último caso, se activa el sentido subyacente de la relación, clamando por una alquimia transformadora, para comprender y trascender los más profundos conflictos que existen en la sociedad.

Leo