El niño Tauro

Mientras esté rodeado de afecto y se le dé todo lo que necesita, el niño Tauro será dulce y tranquilo; pero, al mínimo cambio en lo cotidiano, se mostrará nervioso de buenas a primeras. Este niño tiene una gran necesidad de sentirse seguro, de tener la sensación o creer que su entorno o medio es relativamente inmutable.
Es muy glotón, pero también muy lento, tarda más que los demás en comer. Lo que es válido para su comportamiento con la comida, desde su más tierna infancia, lo es también para los demás aspectos. Por consiguiente, entenderá mejor las cosas si se las explican con el tiempo necesario y de forma práctica, si se le hace un dibujo o un croquis que le resulten fáciles de comprender.
No es una persona de pocas luces, pero es de naturaleza muy ingenua, que no debemos estropear por culpa de una maliciosa concepción de la vida. Le costaría mucho reponerse una vez adulto, ya que su naturaleza le empuja más de lo normal a que se le queden grabadas las cosas, los sentimientos, las ideas, así como las costumbres, ya sean buenas o malas.
Es tozudo y se obstina fácilmente.
Sin embargo, también es muy sentimental y casi siempre se le llega a convencer a través de los sentimientos. Evidentemente, al crecer adquiere sensatez y desarrolla sobre todo un sentido de la realidad casi innato, estimulado por su necesidad de comodidad y seguridad material.

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